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La historia del libro y su evolución

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Se escribe lo que no se debe olvidar

Isabel Allende

No debemos olvidar para comprender, y de la comprensión surge el respeto por aquellos que nos precedieron y plasmaron sus ideas, conocimientos, opiniones, sentimientos y sueños, o que fueron testigos de los sucesos que constituyen nuestra herencia, nuestra historia. Antepasados de la humanidad que decidieron ofrecer su talento al mundo, talento que atesoramos en los libros, objetos frágiles, que necesitan cuidados de manos expertas, como las de Ana Jessen, que nos permiten disfrutar de tesoros culturales milenarios.

Historia del libro: El nacimiento del alfabeto

historia y evolución del libro

El cambio en las conductas de las sociedades primitivas no fue rápido ni homogéneo ni equilibrado, sino que cada sociedad fue elaborando una realidad, una forma de vivir y unas costumbres, adaptándose al entorno en el que se desarrollaron, y con el paso del tiempo dieron forma a esa visión particular de su mundo mediante el lenguaje escrito.

Mientras no aparezcan evidencias que indiquen lo contrario, fue la cultura sumeria la primera en plasmar las voces y gestos en signos y textos, pero fueron los Fenicios los que obraron la magia y crearon el alfabeto, o adaptaron el llamado “protosinaítico” utilizado de manera breve y esporádica por los habitantes de la península del Sinaí.

Un alfabeto que constituye un gran hito en la historia y tuvo un papel relevante en la evolución del libro. La genialidad de los Fenicios fue asignar a cada sonido un signo diferente, en total 22 signos que, al combinarse entre sí, mostraban visualmente las diferentes modulaciones lingüísticas.

Este sistema de representación escrita al que hoy estamos tan acostumbrados, tiene más de 3000 años de antigüedad, y gracias a su sencillez y a los desplazamientos sociales y comerciales, motores fundamentales del intercambio de ideas, se extendió rápidamente por todo el mediterráneo, dando origen a los alfabetos semítico, meridional, cananeo, arameo y griego arcaico.

Evolución del libro: ¿Cómo conservar los textos?

evolución libro

El alfabeto permite “ver” los sonidos, pero se necesita un soporte donde “dibujar” los signos correspondientes, y el material escogido para hacerlo condiciona tanto la extensión del texto como su difusión.

Hagamos un breve repaso:

1.Época antigua:

Mesopotamia: Considerada como una de las primeras sociedades en tener escritura utilizó la piedra, y la arcilla como soporte principal. Tablas creadas a partir de este abundante material, lograron dar forma y contener algunos de los documentos más importantes que nos han llegado a nuestros días. Como ejemplo, en la ciudad de Mari (Siria) se encontraron 25.000 fragmentos de tablillas que ayudaron a conocer la historia y las formas de vida de las ciudades mesopotámicas y sirias en los primeros siglos del II milenio a.C.

Egipto: El papiro fue el protagonista al ser muy abundante en las orillas del Nilo, permitió la creación de textos muy largos, uniendo unas hojas con otras, y fácilmente transportables. Rollos y rollos de papiro conservaron la ciencia, costumbres, contabilidad, fábulas, inventarios, consejos, recetas y creencias religiosas. Creencias que fueron las encargadas de impulsar la escritura y la necesidad de su conservación. Uno de los textos más famosos es el Libro de los Muertos.

Grecia: También el papiro fue utilizado en Grecia, pero dependía del comercio desde Egipto, por lo que se implantaron las pieles curtidas de animales por ser más resistentes, y se crearon técnicas para escribir por ambas caras y para reutilizarlas, es decir borrar (raspando o con piedra pómez) lo ya escrito y escribir de nuevo encima, lo que se conoce como palimpsestos. Una evolución de textos que dio origen, en el año 330 a C. a la primera biblioteca situada en Atenas.

2. Libro Medieval:

Además del pergamino (procedente de las pieles de animales) aparece un nuevo soporte: El papel, que permite escribir por ambas caras y coser las hojas para formar un solo volumen, fácilmente apilable. También se crearon cubiertas flexibles en pergamino o madera forrada de piel para proteger los códices. Esto dio pie a la expresión artística y a crear nuevas técnicas de decoración, como por ejemplo el gofrado.

Monasterios y códices son las dos palabras que caminaron juntas mientras proliferaba la escritura, la copia de textos para difundirlos entre distintas zonas geográficas y, como consecuencia, la lectura.

3.La imprenta:

Desde que Gutemberg inventara la imprenta en 1452, la difusión de la palabra escrita fue imparable. Desde los incunables (primeras ediciones desde la invención de la imprenta hasta el año 1501) se puede seguir la evolución del libro hasta la actualidad, así como sus temáticas que incorporan conceptos como la ciencia, la cultura y la narrativa.

El mundo es un lugar rico en conocimiento y los libros son nuestra mejor guía de viaje. Miles de volúmenes se almacenan en monasterios, bibliotecas o fundaciones y es necesario conservarlos y restaurarlos, porque en palabras del filósofo escocés Thomas Carlyle: “Todo lo que la humanidad ha hecho, pensado, ganado o ha sido, yace como en una preservación mágica en las páginas de los libros

Si quieres saber más sobre el apasionante mundo de la restauración y conservación de libros antiguos, no dudes en consultar los cursos y talleres impartidos por nuestra restauradora, Ana Jessen.

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